Esto no es un manual para leerlo entero. Empieza por los tres primeros pasos —con eso ya funciona— y vuelve por lo demás cuando te haga falta. Cada enlace te lleva a la pantalla de la que habla.
Tu nombre, tu cédula y en qué trabajas. La cédula es lo que te acredita ante tus pacientes y lo que nos permite verificarte; el resto es lo que verá quien te encuentre en el directorio.
Ir a mi perfil →Cada cita que agendes aparece en tu calendario de siempre, con su enlace de video ya creado. No tienes que cambiar de herramienta ni copiar nada a mano.
Conectar el calendario →Da de alta un paciente y prueba una sesión con IA. Es lo que hay que ver antes de decidir si esto te sirve: en unos minutos tienes la nota redactada y el expediente actualizado, y tú decides qué se queda.
Ver mis pacientes →El expediente no se escribe otra vez en cada sesión: se va completando. Lo que ya estaba sigue estando, y cada sesión añade lo que aporta de nuevo, marcado con su número para que dentro de un año se sepa de dónde salió cada cosa.
Con un alias o sus iniciales basta. No hace falta el nombre completo: el expediente es tuyo y cuanto menos dato identificable guardes, menos expuesto está.
Mis pacientes →Al crearlo puedes cargar lo que ya tenías escrito, en documento o en foto. La IA lo ordena y a partir de ahí sigue creciendo con cada sesión, en vez de empezar de cero.
SOAP, DAP, PIE, BIRP y otros cuatro. Se puede fijar uno para toda tu consulta y otro distinto para un paciente concreto, porque no todos los casos se documentan igual.
Elegir mi formato →Todo lo que escribe la IA es un borrador hasta que tú lo validas. Mientras no lo firmes, la sesión aparece marcada como pendiente: es tu criterio el que la convierte en expediente.
Hay cuatro caminos y todos terminan en lo mismo: una nota redactada y el expediente al día. Elige el que se parezca a cómo trabajas, no al revés.
Para sesiones en línea. Se une a la reunión como un participante más —visible, nunca oculto—, graba, y cuando termina tienes la nota. Se programa desde la cita, sin que tengas que invitarlo a nada.
Ver mi agenda →Desde la ficha del paciente, con el teléfono o la computadora sobre la mesa. También puedes subir un audio que ya tenías grabado.
Si prefieres no grabar al paciente, dictas tú un resumen al terminar. La nota dirá que se redactó desde tu resumen y no desde una transcripción: no es lo mismo y el expediente debe poder explicarlo.
Lo que escribiste a mano o en tu libreta. Puedes pedir que la IA lo ordene en tu formato, o dejarlo tal cual sin que nadie lo toque.
Cada sesión con IA cubre hasta hora y media de grabación. Si una se alarga más, consume otra sesión de tu bolsa — pero se procesa completa, nunca se recorta.
La agenda contesta la pregunta con la que se abre una agenda, que no es qué tengo sino dónde me queda un hueco. Por eso el tiempo ocupa espacio: una sesión de 50 minutos y una de 90 no se ven iguales.
Qué días atiendes y entre qué horas. Eso es lo que verá quien entre a tu enlace público de reservas — tú puedes agendar a cualquier hora, siempre.
Configurar la agenda →Un enlace propio donde un paciente elige un hueco libre sin escribirte. Llega como cita por confirmar y tú decides.
Al terminar una sesión, propón la siguiente con su modalidad. Al paciente le llega por correo y la confirma con un clic.
El color dice la modalidad —verde presencial, azul en línea— porque es lo que cambia tu día: si hay que moverse o no. Lo que está por confirmar lleva el borde punteado.
Tu paciente tiene su propio espacio, separado del tuyo. Ve lo que tú decides compartirle: nunca sus notas clínicas.
De cada sesión salen propuestas de tarea. Asignas las que te convenzan —o ninguna— y le esperan en su espacio hasta la próxima vez.
Le mandas una escala por un enlace privado y el resultado llega calculado a su ficha. Los consentimientos se firman en pantalla y quedan guardados.
Ver evaluaciones →Desde la ficha de un paciente puedes ofrecerle algo —lo que tú decidas, en tus palabras— a cambio de que te recomiende. Se activa con quien tú elijas, uno por uno, porque con quién se hace y con quién no es criterio tuyo.
El paciente puede registrar cómo va entre sesiones. Tú lo ves al abrir su ficha, sin tener que preguntarlo todo al empezar.
Todo lo que se te cobra está en una sola pantalla, con la fecha del próximo cargo y un botón para dar de baja cada cosa por separado.
Tu plan y cualquier complemento aparecen arriba de Mi plan. Cancelar cualquiera es un clic, y conservas lo que ya pagaste hasta la fecha que se indica.
Ir a Mi plan →Compras un paquete suelto sin cambiar de plan. Se suma a lo que ya tienes y no caduca al terminar el mes.
Todos los precios llevan IVA incluido. Lo que ves es lo que se cobra.
Está hecho partiendo de que documentar ingresos a las nueve de la noche no lo hace nadie. Así que no se captura el ingreso: se deriva de tus sesiones y tú solo confirmas si te pagaron.
Cada cita confirmada que ya ocurrió aparece con su importe, tomado de tu precio de sesión. Marcas las que cobraste con un toque, y el importe se puede corregir ahí mismo si esa fue con beca o con otro precio.
Ir a Flujo de Caja →No todo lo que cobras sale de una cita agendada. Una llamada de orientación, un taller, un peritaje, o una sesión que diste y nunca registraste. El botón + Ingreso pide el monto, de qué fue y qué día, y con eso basta. Elegir al paciente es opcional: si lo eliges, cuenta en lo que te debe; si no, queda como un ingreso suelto del mes.
Lo pendiente está en la misma lista, y la banda amarilla de arriba filtra para verlo solo. En la ficha de cada paciente aparece cuántas sesiones te debe — en número de sesiones, no en pesos, porque no le cobras igual a todos.
Justo después de que se escribe la nota, la ficha de la sesión te pregunta si ya te pagaron. Es el único momento en que te acuerdas sin esfuerzo; a fin de mes ya no.
Monto, categoría y listo. Son seis a propósito: una lista larga obliga a decidir, y decidir es lo que hace que el gasto no se registre nunca.
Tu suscripción y tus paquetes aparecen como gasto sin que tengas que capturarlos. Salen marcados como automáticos y no se pueden borrar a mano, porque corresponden a un cobro real.
Si una sesión de agosto te la pagan en septiembre, ese dinero es ingreso de septiembre. Es como funciona fiscalmente —acumulas cuando cobras, no cuando atiendes— y evita que cobrar una deuda vieja te cambie hacia atrás un mes que ya diste por cerrado.
Una sesión sin cobrar sigue en tu lista mes tras mes, y si el año se cierra con deudas abiertas, siguen ahí en enero del siguiente. Cerrar el año no perdona lo que te deben.
El mes de arriba es solo una lente. Puedes volver a un mes anterior a registrar un gasto que se te pasó, y todo se acumula hasta que tú marques el cierre del año.
Tres hojas: cómo entró el dinero, cómo salió, y el detalle de cada sesión y cada gasto, con importes como números para que quien te hace la declaración pueda sumarlos sin recapturar nada.
Es un apoyo para saber cómo vas, no contabilidad ni un documento fiscal. Tu declaración la sigue haciendo quien la hacía.
Estás guardando datos de salud de otras personas. Esto es lo que hacemos con ellos, dicho sin rodeos.
En cuanto la nota está escrita, se ordena el borrado del video, el audio y la transcripción en el proveedor de grabación. Lo único que persiste es la nota que tú validas.
Cada terapeuta ve solo los suyos. Un colega solo puede ver un expediente si tú lo compartes y el paciente lo autoriza.
Exporta tus expedientes cuando quieras. El expediente clínico es una obligación tuya, no nuestra, y no queremos que dependa de que sigas pagando.
Aviso de Privacidad →No. Escribe borradores a partir de lo que pasó en la sesión. El diagnóstico, el tratamiento y cada decisión son tuyos, y la nota no entra al expediente hasta que la validas.
Sí, y es tu responsabilidad. El asistente se une siempre visible, nunca oculto, y el paciente puede negarse o pedir que se detenga sin que eso afecte su atención.
No hace falta. Puedes dictarle un resumen a la app al terminar, o subir tus propias notas escritas. La nota dirá de dónde salió el material.
Conservas el acceso hasta el final del periodo que ya pagaste, y puedes exportar todo antes de irte. No se borra nada por sorpresa.
Sí. Si usas Zoom, Teams u otro, pegas el enlace en la cita y el asistente entra igual.
Si algo no se entiende o no hace lo que esperabas, escríbenos. Preferimos que nos lo digas a que lo dejes por imposible.
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